lunes, 23 de diciembre de 2013

Cosas de Graduación (hermano)

Tengo una desesperación tremenda por salir de vacaciones. Ya me veo en Iquique con mi amor, acostada en una playa, tirándonos en parapente, tomándome una Corona mirando la playa. Que vida. Pero el paro y la toma me tienen aún pensando en la Universidad, a sólo un día de Navidad.
El viernes, fue la graduación de mi hermano y publiqué en facebook lo que pondré aquí. Tuvo muchos laics y me sentí popular. Ahora pondré el resultado, después de haber vivido la graduación de mi hermano.

Metas para hoy (graduación de mi hermano):
1.- Comerme todos los postres
2.- Tomar mucho
3.- No bailar sobre las mesas
4.- No sacarme los tacos
5.- No morir.
6.- Salir bien en las fotos
7.- No cagarme de frío y enfermarme más
8.- Bailarbailarbailar
9.- No perder ninguna pertenencia



Ahora, tras la graduación, el resultado de las metas:

1.- Me comí un solo postre, pero porque comí como cerda, chancha, marrana, porcina en la cena. Me comí incluso los camarones de mi hermano  y el sushi de uno de sus amigos.
2.- Tomé mucho, pero menos que en mi graduación. Tuve que ir a trabajar a las 12 del día siguiente. Horror
3.- No bailé sobre las mesas, para alegría de mi polola.
4.- No me saqué los tacos. Tampoco lo hice en mi graduación, así que estoy invicta.
5.- No morí :D
6.- Hasta ahora he salido bien en las fotos. Aunque sin mentir, con mi mamá tratamos que mi papá nos sacara una con su celular, y después de diez intentos nos aburrimos.
7.- Me re cagué de frío. ¡Fue horrible! Pero lo bueno es que de alguna manera extraña (tal vez por arte del copete) se me quitó el resfrío. 
8.- No bailé lo suficiente :c La gente que conocía eran puros hombres dispuestos a solo beber
9.- No perdí nada


Hola, soy la de blanco. Las fotos no querían ponerse una al lado de la otra, así que tengo que rellenar. Lamentablemente no se ven mis zapatos :( y tampoco mi pulsera bonita. En fin. No sé que más poner. Tengo sueño y tengo ganas de regalos de navidad. Si, muy consumista, pero quiero regalos. También quiero ir rápidamente a ver a mi polola. A todo esto, aún no les digo a mis papás que me compré un pasaje para ir a verla. Tengo miedo de decirles. Me odiarán un mes entero y más. Pero mientras ellos me odien, yo estaré de guatita al sol jejeje             

domingo, 22 de diciembre de 2013

Para voce

Algo mamón que escribí el otro día. Creo que publicaré acá más seguido.

Se sabe que todo está pre determinado socialmente. Que esta idea de formar una familia, dos perros, una casa, un auto, tiene que ver con un modelo capitalista que tiene que funcionar a la perfección. Creo que mi idea de futuro tiene que ver mucho con este modelo (que nunca me ha apetecido). Pero, en este momento, debo decir, que no me importa.
Yo quería viajar por todo el mundo. Estando sola claro, porque andar con alguien, me parecía que sería a rastras, que me retrasaría. Que no comprendería el arte, ni mi manera de maravillarme con otras culturas. Que se reiría de mi cuando me emocioné al ver el Arco del Triunfo. Mis ideas de tener familia se habían esfumado hace un tiempo, y la idea de tener un amor real y duradero había quedado atrás. No era que no creyera en ello, pero sentía que el destino le entregaría esa clase de amor a otras personas y a mí me dejaría sola. Por eso me mandó al mundo de esta manera, pensé. No puedes procrear para que no tengas familia, para que no te comprometas con nadie. Incluso siempre pensé  en adoptar yo sola. En una de esas era más fácil adoptar sola, que presentándose con tu pareja y que te rechacen por ser lesbianas. Me imaginé viajando con mi hijo/a a Asia y vistiéndolo como los locales.
Aparte, siempre me  aburría de la gente. NEXT. Muy rápidamente. O simplemente no me podían gustar y me encontré en una que otra ocasión inventando excusas e indirectas para que  comprendieran que no estaba interesada. No era que fuera muy quisquillosa con el tipo de mujer que me gustara, es sólo que siempre había un algo que me decía NO. Ella simplemente no me gusta, y no sé por qué.
No creo en ningún dios. No todavía. Pero si creo en el destino. Aún no me he puesto a pensar, sobre qué o quién maneja este destino. Pero en fin. Creo que el destino me estaba “alejando” de toda esa gente para lo que se venía después.
Nunca pensé que la conocería de esa manera, a través de un amigo que no es tan amigo, de alguien a todas luces pasajero, a quien ahora le debo mi felicidad. Hablar horas sin habernos visto frente a frente. Sentir que la conocía. Sentir como sonreía al otro lado de la pantalla. Por primera vez las cosas se me pusieron realmente difíciles. Pero el destino logró que me mantuviera ahí, y pude ser testigo de sus chistes, sus bromas, de comenzar a saber cómo era su esencia. Me gustaba antes de conocerla, y aún no lo sabía.
La noche en que la conocí fue redonda. El hecho que hubieran ciertos incidentes, la hizo más redonda aún. Nos amamos desde el primer día, pero nuestros corazones no lo supieron hasta algún tiempo después.  Sentía que la conocía desde siempre. Nos estábamos esperando para encontrarnos. La mañana del primer día, tuve más confianza con ella que con cualquiera que conozco desde hace años. Y eso me asustó un poco. Me asustó tanta perfección entre nosotras dos, siendo que solo habían sido horas de estar juntas. Esa confianza fue creciendo cada vez más, de manera muy rápida, pero no peligrosa. Nunca soporté dormir pegado a alguien porque me sentía aplastada, sin embargo, desde la primera noche, con ella dormía abrazada, apretadas al máximo, para sentir con cada centímetro de nuestro cuerpo, el cuerpo de la otra. Esa hermosa sensación de las mariposas en el estómago cada vez que me hablaba, fuera de modo electrónico o en persona. Ponerme nerviosa cuando la iba a ver. Que ella me dijera que se ponía nerviosa. Que me contara que tiritara.  Su cara de vergüenza al decírmelo. Que viéramos nuestras películas favoritas y que no se riera de mí a llorar con la mía. Ese impulso a las cuatro de la mañana sentada en el piso escuchando Radio y pedirle oficialmente que fuera mi pareja. Pololear. Cuando me dijo que me costaba mirar a los ojos, siendo la primera que lo notara. Mirarla a los  ojos y mantenerle la mirada. La primera vez que le dije te quiero. La primera vez que ella me dijo te quiero.
Recuerdo luchar contra mi lengua y mis cuerdas vocales, que querían gritar a todos los vientos: TE AMO. Yo lo ocultaba tras un te quiero. Tenía miedo de que se me saliera. Hay tantas cosas que hago inconscientemente, pero ésta la hacía consciente. Porque ya con todo mi cuerpo, mi consciencia y mi inconsciencia, mi yo y mi YO, la amaba. Recuerdo cuando me lo dijo por teléfono. Era de madrugada y yo estaba sentada en el piso del baño de mi primo de tres años. Tenía sueño, pero eso hizo que todos mis sentidos se volvieran locos. No recuerdo lo que le  respondí, tenía sueño, mucha emoción, y ella estaba ebria. Al día siguiente, tenía miedo que no lo recordara. No tenía miedo de que todo fuera un invento de curadera, pero sí tenía temor, porque no sabría como recordárselo en caso de que lo hubiera olvidado. Pero en mi celular su whatsapp diciéndome que lo que me había dicho ayer era real. Yo recordé cuando una vez me dijo: La que se enamora, pierde. Me lo dijo, yo sabía, porque ella se estaba dando cuenta que lo nuestro era amor, y tenía miedo. Al recordar eso, le respondí: ¿Recuerdas cuando me dijiste que la que se enamoraba perdía? Perdí.
Cuando me lo dijo en persona, fue el 1 de enero. Estábamos acurrucadas como de costumbre y yo me di vuelta para ponernos en posición cucharita. Te amo. Me quedé tiesa. Pensé el resto del día en como decírselo. No era que necesitara un momento especial, puesto que la amo en cada momento de su existencia, desde que está enojada hasta cuando está en el baño. Es sólo que no quería tartamudear del nervio. Terminé diciéndoselo de la manera más cliché. Estábamos haciendo el amor y la luz de la luna iluminaba de un modo azulado su rostro, sobre el mío. Puse una mano en su cara, y mirándola a los ojos, sintiendo como ese segundo se alargaba, te amo.
Y la sigo amando, infinito. Digo infinito, porque es desde siempre. Desde antes que naciera, desde todas mis vidas pasadas, otros universos. La amo infinito porque trasciende a mi muerte, trasciende mis futuras vidas. Diría que la amo con todo mi ser, pero soy tan pequeña, tan diminuta, que le digo que la amo con todo mi Universo, que es infinito. Ni cuando estoy en la ducha, me siento tan segura de lo que estoy haciendo y de que estoy en el lugar correcto, que cuando estoy con ella. Eso es, creo yo, porque encontré mi alma compañera, la pieza del puzzle que me faltaba, así mismo yo la completé a ella. Somos un melón tuna. Ella el melón, yo la tuna (claro está, que esto tiene una razón de ser). Vamos de la mano caminando por el sendero de la vida.
Ahora comprendo que mi futuro no era viajar sola. Aún no sé, por qué llegué a este mundo con ese síndrome maldito. Pero si sé, por qué somos tan perfectas, la una para la otra. Ella me ama aunque producto del síndrome, tenga una cicatriz bastante grande ensuciando mi cuerpo. Me apoya y estuvo conmigo, a pesar de la distancia, en la clínica. Llora conmigo si los malos recuerdos re aparecen. Siempre está ahí para que una y otra vez le cuente mis problemas en la casa. Escucha mis pensamientos, mis historias, me oye. Se entretiene con mi admiración por las cosas, y lo mejor de todo, la comprende y le gusta. Mis viajes estarán completos con su presencia. Y así como ella está para mí, yo estoy para ella, y eso me hace feliz. Saber que alguien me necesita, como yo la necesito a ella, es inexplicable. Que me ame, como yo la amo a ella. Estaría horas escribiendo, gastaría hojas y hojas, palabras, oraciones, tratando de describir lo que es para mí, lo que yo soy para ella, todo lo que me hace sentir.
Antes me había resignado a la soledad. Ahora tenemos nombres para nuestros hijos, raza para nuestros perros. Y no todo son sueños y especulaciones. Hay fechas, años, ideas, proyectos. Díganme mamona, que me estoy adelantando a las cosas, digan todo lo que quieran.
Alguna vez entenderán, que ella es mi ser. Mi pasado, mi presente y mi futuro. Que después de tanto tiempo, mi estómago salta cuando la veo, cuando me sonríe, cuando pone cara de vergüenza, cuando nos miramos haciendo el amor, cuando la abrazo, y así sigue la lista. La amo más que ayer, y menos que mañana. Caminábamos sin buscarnos, pero caminábamos para encontrarnos (sé que no es exactamente así).

En fin, te amo.